PREMISAS BÁSICAS DEL HATHA YOGA, para tener una práctica cuidada:

El asunto más importante en hatha yoga no es la flexibilidad ni la capacidad de realizar posturas difíciles, sino la atención–la conciencia sobre el cuerpo y la respiración. A partir de la atención consciente se genera el control y del control provienen la gracia y la belleza. Hasta las posturas que realizan los estudiantes principiantes llevan el germen del equilibrio y la elegancia.


01. CENTRA TU ATENCIÓN:


Centra tu atención dentro del cuerpo. Puedes sostener tu concentración sobre la respiración, sobre los tejidos que se están estirando, las articulaciones que trabajan, la velocidad de tus movimientos, la relación entre la respiración y el estiramiento. Puedes también centrarte sobre tus opciones cuando asumes o deshaces las posturas. Practicar con total atención dentro del cuerpo es yoga avanzado, sin importar cuán fácil resulte la postura; practicar con la mente desperdigada es la práctica de un principiante, sin importar cuán difícil sea la postura. El hatha yoga entrena a la mente tanto como al cuerpo; de modo que centra tu atención sin interrupciones


02. SÉ CONSCIENTE DE TU RESPIRACIÓN:


Como regla general, cuando practiques asanas, mantén abierto el pasaje aéreo, respira sólo a través de la nariz suave y tranquilamente. Nunca retengas la respiración en la glotis ni produzcas ruidos con tu respiración excepto si lo requieren prácticas específicas.


03. ESTABLECE CIMIENTOS:


Cuando practiques cada asana, analiza sus fundamentos en el cuerpo y determina los músculos claves que asisten en el mantenimiento de ese cimiento: las extremidades inferiores y sus músculos extensores en las posturas de pie; los hombros, el cuello, la columna y los músculos del torso en sarvangasana –parada sobre los hombros; y todo el sistema músculoesquelético, pero especialmente los músculos profundos de la espalda y los abdominales en mayurasana –el pavo real. Existe otro tipo de cimiento, más general que el que podemos apreciar desde el punto de vista de la anatomía regional –el fundamento de los tejidos conectivos por todo el cuerpo, especialmente aquellos que mantienen unidos al sistema músculoesquelético. Los tejidos conectivos son como las varillas de acero que refuerzan el hormigón; están escondidos, pero son un elemento intrínseco a la integridad de la totalidad. Para fortalecer estos tejidos en preparación para un trabajo más exigente con las posturas. Concéntrate al principio en endurecer las cápsulas de las articulaciones, tendones y ligamentos y en las capas de fascia que envuelven a los músculos. 5 El método práctico para lograrlo es generar fuerza y hacerlo desde adentro hacia afuera, comenzando con los músculos centrales del torso y luego ir moviéndose hacia las extremidades. Si primero intentas estiramientos extremos antes de haber desarrollado la fortaleza y la habilidad para proteger las importantes articulaciones, se desarrollan dolores. A menos que ya seas un levantador de pesos, la flexibilidad y el estiramiento deben ser de importancia secundaria. Sólo a medida que madure tu práctica debes cambiar el énfasis para cultivar un rango mayor de movimientos alrededor de las articulaciones.


04. ASUMIR Y DESHACER LAS POSTURAS:


Estar en un estado de silencio cuando has entrado en una postura resulta calmante y hasta mágico, pero no puedes conectarte con ese estado a menos que conozcas cómo llegaste allí y hacia dónde vas. Si te sacudes y te tironeas de postura en postura no puedes disfrutar el viaje; y el viaje es tan importante como el destino. De modo que muévete hacia y desde las posturas lenta y conscientemente. Cuando te muevas, observa todo tu cuerpo desde el tope de la cabeza hasta los dedos de los pies: las manos, muñecas, antebrazos, codos, brazos, hombros, pies, tobillos, piernas, rodillas, muslos, caderas, pelvis, abdomen, pecho, cuello y cabeza. Pronto desarrollarás la conciencia plena de cómo el cuerpo funciona como una unidad y notarás saltos y discontinuidades en tu práctica, las cuales podrás empezar a suavizar. Finalmente, cuando aprendas a moverte más elegantemente, la postura final parecerá mucho menos difícil.


05. HONRA LAS SUGERENCIAS DEL DOLOR:


¿Honras o ignoras los mensajes de los dolores y las incomodidades? Si tienes dolores en la espalda, ¿adoptas tus posturas y actividades para minimizarlos, o simplemente la fuerzas? ¿Mantienes una mirada deferente hacia tu cuerpo, o encuentras que estás tan atrapado en algún desafío que te olvidas de él? Si no escuchas los mensajes de tu cuerpo, serás un candidato para la tendinitis, los nervios pinchados, desgarramientos musculares y rupturas de los discos intervertebrales. Para evitar las lesiones en hatha yoga tienes que desarrollar una conciencia de auto-respeto. Comienza tu programa de hatha yoga con la resolución de evitar el dolor. A menos que lleves años de experiencia y sepas exactamente lo que haces, empujarte a un estiramiento doloroso no sólo cortejará a las lesiones, también creará un estado de miedo y ansiedad, tu sistema nervioso almacenará esos recuerdos y achicará tus esfuerzos para recrear la postura. El dolor es un regalo; nos dice que se ha desarrollado algún problema. Analiza la naturaleza del problema en vez de empujarte hacia delante inconscientemente. Con auto-conciencia y la guía de un maestro competente, puedes hacer otras posturas que le den la vuelta a las dificultades.


06. CULTIVA LA REGULARIDAD, EL ENTUSIASMO Y LAS PRECAUCIONES:


Practica cada día en el mismo lugar y a la misma hora. Tal hábito te facilitará analizar los cambios día por día. Las mañanas son mejores para mejorar la salud –la rigidez matutina te dice dónde necesitas una atención y un trabajo más cuidadoso. Más tarde, pierdes esa sensibilidad e incurres en el riesgo de lesionarte. Cultiva el entusiasmo en las mañanas para contrarrestar la rigidez y la precaución en las tardes para evitar dañarte a ti mismo. En cualquier momento, si comienzas a sentirte desacostumbradamente fuerte, flexible y juguetón, ten cuidado. Ahí es cuando es fácil ir demasiado lejos.


07. ASUME LA RESPONSABILIDAD PERSONAL:


Estudia con maestros que conozcan la disciplina del yoga; pero, al mismo tiempo, asume la responsabilidad por tus propias acciones y decisiones. Tu instructor puede ser fuerte y vigoroso, puede urgirte a que continúes, pero tienes que ser el árbitro final de lo que eres capaz de realizar. Debido a que muchas posturas de hatha yoga usan posiciones poco naturales, exponen las debilidades del cuerpo, y va por ti decidir si y cómo proceder. Un criterio es asegurarte de que no sólo te sientes bien 1 hora después de tu práctica, sino 24 horas después. Finalmente, honra las contraindicaciones para cada postura y para cada clase de posturas; si tienes dudas, consulta con un médico que practique hatha yoga.


08. CULTIVA LA PACIENCIA:


Aprende de la tortuga; cultiva la paciencia de avanzar constantemente, sin importar cuán lento sea tu progreso. Recuerda que los beneficios del hatha yoga van más allá del incremento en la fuerza y en la flexibilidad –si sólo monitoreas estos aspectos, puedes desilusionarte. Para cualquier resultado beneficioso tienes que ser paciente. El culpable principal es pensar que debes ser capaz de lograr algo sin un esfuerzo consistente; actitud que tiene dos efectos secundarios dañinos: divierte tu atención del trabajo que tienes ante ti a lo que crees que tienes derecho de lograr; e imposibilita aprender y apreciar lo que está sucediendo en el presente. Practica, disfruta y abandona cualquier expectativa.


Anatomía del Hatha Yoga, H. David Coulter






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