EL JARDIN DE LA MENTE

Regar las flores: ¿qué ruta mental elijo?


Nuestra mente es un jardín con muchos caminos, flores, plantas, hierbajos. Todo es importante en ese jardín, es una flora y fauna, un ecosistema en perfecta armonía… sin embargo, si regamos mucho una parte del jardín comienza el desbalance…

Regar es una metáfora excelente para ilustrar cómo seguimos, por defecto, una ruta mental que no nos es útil. A medida que vamos ganando experiencia en la observación de los pensamientos y los estados emocionales, descubriremos que pasamos mucho tiempo regando malas hierbas. Pasamos muchos años “regando los hierbajos” que la ruta hacia esos pensamientos está bien abierta tras años de caminar por ella. Llegar a la zona de las malas hierbas es fácil, así que permitimos que nuestros pensamientos vayan hasta allá.


¿Qué son las malas hierbas del jardín de tu mente? Siempre que permitas que persistan los pensamientos de pesar, miedo, angustia, ira, frustración, envidia, celos, tristeza o culpa estrás regando las malas hierbas. Siempre que permitas que tus pensamientos se detengan en situaciones que ya pasaron y que hubieses preferido que fuesen diferentes, o cuando fantaseas sobre el futuro constantemente o sobre algo que en este momento no es posible, también estas regando las malas hierbas. Y cuanto más riegues esos hierbajos, más altos y espinosos se vuelven. Cuanto más camines la ruta que lleva a la zona de las malas hierbas, más fácil será seguir yendo allí.


Recuerda: no es fácil salirse de una rutina, pero es posible hacerlo. Cuando notes que la mente está pensando en hierbajos, toma tu regadera y vete hacia la zona de las flores y comienza a regalarlas. Generar un nuevo hábito y abandonar uno antiguo lleva tiempo. Requiere intención y atención. ¡Recuerda por qué lo estás haciendo! Usa el poder de la intención para darte la fuerza que necesitas para salir de esa vieja rutina mental y trazar una nueva ruta hasta tu jardín.


Cuando hayas dejado la zona de las malas hierbas, puedes dirigir la mente para que permanezca en pensamientos de dicha, bondad, amabilidad, ecuanimidad y amor. Todos tenemos flores que regar. Si está práctica te resulta difícil, comienza con la bella flor de la gratitud. Piensa en todas las cosas de tu vida por las que te sentís agradecida. Una vez empieces a pensar en la flor de la gratitud, descubrir muchas otras flores a tu alrededor.


Si no se te ocurre ninguna flor que regar ahora mismo, una que siempre está contigo es la respiración. Obsérvala. Con solo volver a la flor de la respiración, ya dejas de regar hierbajos.


Llegará un día que no vayamos más a la zona de las malas hierbas, porque es mucho más fácil y placentero ir a regar nuestras preciosas flores.


BIENVENIDOS AL JARDÍN MENTAL.


Basado en el libro: Yin Yoga, filosofía y práctica de Bernie Clark.


Celeste Lusin.








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