RESPIRAR


La práctica de Yoga comienza con la respiración. En la respiración está la clave de la vida. El ser humano inicia su existencia con una primera inspiración y la termina con una última exhalación. La función respiratoria acontece día y noche a lo largo de toda la vida, siendo el soporte fisiológico y energético de todas las demás funciones. A partir de ella nos nutrimos, desarrollamos y manifestamos. Al ser la función más básica es también la más determinante y la que más directamente condiciona nuestras vivencias de todo tipo. Puede afirmarse que según sea la calidad de nuestra respiración así será la calidad de nuestra vida.


Los yoguis estudiaron a fondo el proceso respiratorio, y comprendiendo el fenómeno en su máxima amplitud, desarrollaron unos métodos respiratorios que permiten sacar el máximo provecho de esta función vital.


El primer objetivo en la práctica de yoga es: recuperar la respiración natural, armoniosa y libre que frecuentemente se deteriora por la aparición de bloqueos funcionales en el aparato respiratorio (estos bloqueos se dan por la acumulación de tensiones físicas, emociones negativas o mal “digeridas” y la actividad descontrolada de los pensamientos).


Recuperar la respiración natural no es cambiar el patrón respiratorio, sino dejar que la misma fuerza de la respiración se manifieste libremente, sin bloqueos.

Como primer paso debemos comprender el mecanismo de la respiración y para eso lo mejor es adoptar la actitud de espectador, observar pasivamente el flujo de la respiración, sin intentar modificarlo.


A través de la observación pasiva de la respiración podemos vivenciar conscientemente el proceso y reconocer que camino debe seguir.


Respiración abdominal o diafragmática.


Para comenzar a tomar consciencia de la respiración y mejorarla, lo primero que debemos hacer es practicar la respiración abdominal o diafragmática. Una vez que nos sentimos cómodos practicándola, podremos avanzar en la práctica de técnicas de respiración o Pranayamas.


La respiración abdominal es la forma de respirar innata a la naturaleza del ser humano. Para facilitarla y potenciarla, el punto de partida es observar y descubrir donde se origina el impulso respiratorio. Así observaremos que ese punto de partida se localiza cerca del ombligo.


Una vez consciente del centro respiratorio, tomaremos consciencia de todos los músculos y engranajes que participan. Notaremos que el diafragma, esa imponente cúpula muscular que separa los pulmones de las vísceras abdominales, desciende durante la inspiración, presionando y masajeando las vísceras abdominales y provocando que el abdomen se expanda ligeramente hacia afuera.


En la espiración sentiremos que el aire es evacuado de los pulmones y sale suavemente por las fosas nasales. El diafragma ascenderá hacia la cavidad torácica mientras que los pulmones se encogen. El diafragma ascenderá hacia la cavidad torácica mientras los pulmones se encogen y el abdomen desciende recuperando su posición inicial. Esta es la respiración natural, sin obstáculos o tensiones que impidan su libre manifestación.


Técnica:


Acuéstese boca arriba o siéntese en una silla de apoyo.


Coloque una o ambas manos sobre el abdomen.


Respire lenta y profundamente por la nariz. El abdomen se le debe levantar pero la parte superior del pecho debe permanecer inmóvil y relajada.


Exhale lentamente por la boca con los labios fruncidos (como cuando sopla velas). A medida que saque el aire, empuje lenta y suavemente el abdomen hacia la columna.


La respiración abdominal o diafragmática es la respiración habitual, que se reflejará en un estado de equilibrio y armonía general. Es aconsejable que los principiantes observen su respiración a lo largo del día y en distintas situaciones que se viven cotidianamente. Así notarán cuándo pierden la respiración natural y podrán recuperarla fácilmente, retomando la consciencia del impulso respiratorio que se manifiesta en el área del ombligo.


Poco a poco la respiración abdominal irá estableciéndose de forma permanente, reportando un aumento de vitalidad, relajación, atención y paz mental.


(RESPIRAR PARA SANAR)


Nos vemos en el próximo post.

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